PINOT NOIR 2010

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"EL MEJOR PINOT NOIR DEL MUNDO"

Bibiana García es la responsable de la bodega Cortijo de los Aguilares en Ronda. Es aquí donde se cultiva la uva Pinot Noir que ha dado el vino premiado con el galardón internacional ‘Diplome D’Or’ en 2009 y 2011,  siendo reconocido como el mejor de su variedad en el mundo.

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Ficha técnica

D.O. SIERRAS DE MÁLAGA
Bodega CORTIJO LOS AGUILARES
Tipo de Uva PINOT NOIR
Vinificación 9 MESES EN BARRICA DE ROBLE FRANCÉS
Visual COLOR RUBÍ POCO INTENSO
Aroma ELEGANTE / DELICADO / FRUTOS ROJOS
Sabor SEDOSO / LARGO / FLORAL
Alcohol 14 %
Temperatura del Servicio 16º
Puntos Parker -
Puntos Peñin 93
Guarda 2020

92,00 €

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BIBI GARCÍA

Bibiana García es la responsable de la bodega Cortijo de los Aguilares en Ronda. Es aquí donde se cultiva la uva Pinot Noir que ha dado el vino premiado con el galardón internacional ‘Diplome D’Or’ en 2009 y 2011,  siendo reconocido como el mejor de su variedad en el mundo.

BODEGA

José Antonio Itarte y su esposa Victoria compraron en el año 1999 la finca Cortijo Los Aguilares, en la localidad de Ronda, y plantaron al año siguiente 19 hectáreas de viñedo con las variedades pinot noir, tempranillo, merlot, cabernet sauvignon y petit verdot. Es una bodega joven, pero con los principios muy bien definidos y el acierto de contar con la profesionalidad de Bibi García, una joven enóloga llena de entusiasmo y sabiduría.

El trabajo en el viñedo se realiza según los parámetros de la viticultura integrada, con el máximo respeto al medio ambiente, sin utilizar pesticidas, ni herbicidas, y la bodega cuenta con una nave de elaboración con actualmente 11 depósitos de acero inoxidable de 10.000 litros, una nave de crianza de 1.000 m2 de superficie, semienterrada, y 160 barricas de roble francés Allier de 1 a 3 años de antigüedad, donde los vinos con crianza reposan entre 8 y 14 meses.

La pequeña joya de esta bodega es su monovarietal de pinot noir, un vino que sorprende por su gran calidad y personalidad, pero, por lo general, todos sus vinos, gozan de una tal reputación que agotan sus existencias antes de lo previsto.

La bodega Cortijo los Aguilares se encuentra a 5 km de Ronda, provincia de Málaga (Andalucía), ciudad histórica y monumental vinculada a la tradición vinatera en Andalucía desde hace siglos. La finca es un encinar de 800 hectáreas en las que criamos cerdo ibérico y cultivamos cereal y olivo, además de la viña. A más de 900m de altitud y en un entorno incomparable, con las Sierras de las Nieves y Grazalema de fondo, se genera un microclima muy especial.

El suelo es mayoritariamente arcilloso y piedra caliza, con origen en el Cuaternario. Esta composición favorece la resistencia de la planta al rigor del verano, ya que el suelo retiene la humedad conseguida con las abundantes lluvias de primavera. La altura a la que se encuentra, a más de 900m, en la Serranía de Ronda, Málaga, y la influencia del mar Mediterráneo (a unos 40 km) y del Océano Atlántico, le confieren un microclima ideal para la lenta maduración de la uva y sobre todo mantener la acidez de la misma, por la tremenda oscilación térmica entre el día y la noche durante el verano.

6 has de viñedo, con orientación Norte y siguiendo la ladera de la colina, en la Sierra de las Nieves, Málaga (Andalucía). A casi 900 m de altura y con una pendiente pronunciada, cultivamos las variedades Tempranillo y Pinot Noir, todo presidido por una encina bicentenaria que se ha convertido en uno de los símbolos de la bodega Cortijo Los Aguilares.

RONDA

Son varias las referencias arqueológicas y documentales que aseveran la larga tradición de Ronda como tierra de vides y vinos. Desde las primeras vinculadas a la numismática de la ciudad ibero romana de Acinipo (47-44 a.C), en el que se constata el tópico del racimo de uva, lo que sin duda demuestra la importancia de la vid en la base económica de estas comunidades.

Pero no todo estaba escrito y los últimos años del siglo XX, marcan un punto de inflexión, gracias al esfuerzo de nuevos viticultores locales y foráneos que han apostado decididamente por este territorio. Los vinos de la Serranía de Ronda (Denominación de Origen Vinos de Málaga) son el complemento ideal para la gastronomía local y para otras regiones gastronómicas. Las más de 15 bodegas existentes elaboran extraordinarios tintos, rosados y blancos estando disponibles en las cartas de la mayoría de los restaurantes.

Sin duda, es la cultura clásica griega y romana la que revaloriza el mundo del vino. Desde la obra de Homero titulada “La Odisea “, en la que describe los vinos griegos o el propio Platón, que escribió sobre los gratificantes efectos del vino, pasando por el romano Horacio, en el que el vino es recurrente en su obra poética o hasta los verdaderos tratados de agricultura del mundo romano, el vino es una constante en la cultura mediterránea antigua. En este sentido, Plinio El Viejo, en su Historia Natural dedica a la viticultura y el vino su libro XIV o el gaditano Lucio Junio Moderato Columela, agrimensor del cambio de era, dedica en su tratado de agricultura, cuatro libros (IV, V, XII y sumario del libro de los árboles), para hablar sobre variedades de la vid, el cultivo de la viña, los trabajos en el viñedo, la vendimia y los cuidados del vino, entre otros aspectos.

Este saber hacer lo recoge con posterioridad la Iglesia, quien contribuyó al desarrollo de la viticultura, no sólo a través de la conservación y la transmisión de métodos de cultivo, heredados de la antigüedad romana, sino también aumentando su prestigio al colocar a la vid en la cúspide de la jerarquía de los símbolos. No podemos olvidar que Jesús dijo: “Yo soy la vid” y la archiconocida sentencia de la última cena: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre...”. En nuestro caso y refiriéndonos al papel de la iglesia en el ámbito del vino, existe constancia, en la Ermita Rupestre Mozárabe de la Virgen de la Cabeza (VIII-X d.c), de un pequeño lagar para la elaboración de vino.

Pero quizás más desconocida y a la vez interesante, sea la alabanza al vino por el mundo árabe. Curiosamente dios Baco y el vino fueron los temas principales de la poesía árabe clásica, que llevó hasta su máximo esplendor una corriente poética iniciada en la Arabia preislámica. En este periodo el vino es objeto y símbolo de vida y amor. Dicha poesía supuso un serio desafío a la incipiente religión islámica. “ Si muero enterradme con vino para que sus raíces puedan calmar la sed de mis huesos” imploraba el poeta Abu Mihjan Al-Thagafi. En este sentido, también elcalifa Al- Walid Ibn Yazid exclama desafiando “Dadme vino, pues bien se que el infierno no existe”. También destacar al poeta árabe Abu Nunas, autor de un libro de poemas sobre el vino titulado Khamriyyat.

Del mismo modo, en el siglo XIII el almeriense Ibn Luyun, en su tratado de agricultura dedica varios capítulos a la cava y limpieza de las viñas, al acodo de las vides, la poda, los injertos y el modo de prensar las uvas.

Pero, si existe una referencia clara sobre la importancia de la vid y del vino en nuestro territorio, esta es la que nos proporciona las Ordenanzas Municipales de la Ciudad de Ronda y su jurisdicción, mandadas pregonar por orden del Rey D. Felipe en la Plaza de Viva Rambla de la Ciudad de Granada en el año 1.568. En el titulo XVII de las citadas ordenanzas, el Cabildo declara que:  “ sean pago de viñas y olivares para que se les eche cotos todas las heredades que haya en el Prado Viejo, el Real, Sijuela, Brosquelin, las viñas que están bajo la heredad del Licenciado Escalante, Puerto de las Muelas, Viñas del Mercadillo, hasta las que están cerca del Cortijo de Pedro Caballero, la de los Morales, Fuente de la Zarza, Camino de Arriate, las de la Casa de Zamora, las del Carril y de las Lombardas, Cerro del Águila, Camino de Málaga, hasta volver al Mercadillo...”, demostrándose, una vez más, la importancia del viñedo en la base económica de la ciudad de Ronda y su territorio circundante.

Así mismo, se ordena y manda que: “ninguna persona entre en heredad ajena a coger uva, ni rama, ni zepa, ni rodrigones, ni sarmiento, ni sacar planta sin licencia del dueño de la heredad”. 

Del mismo modo, se regulan los jornales de los cortadores de uva, acarreadores y pisadores (Titulo XXXII), así como la prohibición de meter en la ciudad vino de fuera del término y jurisdicción de Ronda (Titulo XXVIII), salvo cuando existiera falta de vino en la ciudad, caso este en el que el Cabildo de la ciudad podrá dar licencia para que entre vino de fuera de su jurisdicción. Sin duda una actitud proteccionista desde la administración pública para con los vinos de Ronda que confirma la importancia económica del vino.

Así mismo, se rompe con el tópico de la exclusividad del vino blanco en la zona, cuando las ordenanzas regulan que:”ningún tabernero o bodegonero pueda tener dos vinos en su taberna vendiendo que sean ambos blancos o ambos tintos, pero permitimos que pueda vender un vino blanco y otro tinto en su taberna, so pena que el que vendiere dos vinos ambos blancos o ambos tintos pague 300 maravedíes”. 

Dicha proyección de la vid también se documenta en el XVIII y principios del siglo XIX, sobre todo en el área del Barrio de San Francisco. Será a fines del siglo XIX cuando la filoxera (Dactylosphera Vitifoliae), enfermedad provocada por un insecto, ataque las raíces de la vid y de nuestra memoria, provocando la muerte de nuestros viñedos y consigo la desaparición de un saber hacer tradicional y de una cultura vitivinícola. 

Pero todo no estaba escrito, el siglo XXI, marca un punto de inflexión, gracias a nuevos vitivinicultores locales y foráneos, que han apostado decididamente por este territorio. Comenzamos a recuperar la memoria, recordándonos y demostrándonos con su buen hacer, que Ronda es tierra de vinos. El vino en esta comarca tiene una larga historia y cada una de las botellas de vino de Ronda, con clave de paciencia, puede tener la suya, ayudándonos a escribir la historia contemporánea de los vinos de Ronda con letras de oro.